El granizo en la costanera de Paraná sorprendió este domingo a feriantes, gastronómicos y familias que participaban de una actividad al aire libre cuando el tiempo cambió abruptamente y una intensa pedrea obligó a todos a buscar refugio. Lorena Sánchez, cocinera y habitual trabajadora de este tipo de encuentros, contó a Elonce que nunca había atravesado una situación similar durante una jornada laboral.
“Nos sorprendió. Sabía que iba a venir una llovizna y que la intensidad no iba a ser mucha, pero sinceramente a mí me sorprendió y creo que a mis compañeros gastronómicos y a los organizadores también”, relató Sánchez. Lo que parecía una precipitación pasajera se transformó rápidamente en una fuerte caída de piedras acompañada por ráfagas de viento.
El episodio encontró a los puestos funcionando y a numerosas personas comiendo bajo las carpas. “Nunca jamás, en los años que llevo como gastronómica feriante, me había pasado una granizada con tal magnitud y con tanta fuerza”, afirmó. La escena se volvió especialmente tensa porque las piedras comenzaron a acumularse sobre los gazebos y obligaron a los trabajadores a actuar rápidamente.
Gazebos cargados de granizo y una carrera para ponerse a salvo
Los feriantes se refugiaron debajo de sus estructuras, pero el mismo lugar que servía de protección comenzó a representar una preocupación. “Teníamos que estar sacando porque se juntaban kilos de piedras en el techo del gazebo, junto con las hojas y las flores de los árboles”, explicó Sánchez sobre los minutos de mayor intensidad.
El viento también castigó el sector, aunque los trabajadores estaban preparados para ese tipo de contingencia. “Normalmente nosotros ya tenemos todo prendido con estacas, así que eso lo tenemos organizado. El tema fue que jamás nos había pasado algo así con piedra”, diferenció.
Estaban acostumbrados a trabajar con lluvia e incluso con agua corriendo debajo de los puestos, pero no ante una granizada de esa magnitud.
Mientras los gastronómicos intentaban sostener sus espacios, el público comenzó a abandonar rápidamente la feria. “Había un montón de gente comiendo, gente debajo de las carpas, gente que estaba llegando y gente que ni alcanzó a comer porque se tuvo que ir”, recordó.
ELONCE