DEPORTES
31 de Agosto de 2026
El día que Messi dijo "no tengo nada más para dar. Me vacié"

La noticias conmocionó al mundo del deporte profesional internacional y al amateur también. Ni un sólo se humano queda indiferente ante tamaño anuncio. El mundo, entero, si sos fanático, experimentó la senzación de orfandad tras la lectura de una carta que se hizo viral a los pocos minutos. Messi ya no va a estar en la selección. Se va el guía, el líder, el gran capitán. Nos invade una senzación de orfandad.

 Para los hinchas, los admiradores y particuarmente para los argentinos en general, este paso al costado, que hace el mejor jugador de fútbol del mundo, uno de los genios que hicieron vibrar estadios mundialistas, junto a Diego Armando Maradona, este doloroso adión es el cierre de un ciclo único. 

En una carta escrita de puño y letra, se adjuntó una foto, luego se viralizó formalmente en las redes, el mago del fútbol expresó sus emociones más profundas, "no tengo nada mas para dar, me vacié" dijo. Aludía a senzaciones y sentires que describían un sentimiento que lo atravesaba. Quizás de cierta impotencia, dado que la carta se escribió a 48 horas de la derrota en la final de la Copa del Mundo 2026.

Final peculiar, si los hay. Durante el partido Leo no sólo esta físicamente en la cancha, regalando magia, sacando de la galera exquisitas piezas del mejor fútbol: estaba también espíritualmente en Rosario, en su pueblo, al lado de su padre, dándole fuerzas para sacarlo aldelante, o tratando de que su esfuerzo fisico y mental le permitiera logar la última Copa del Mundo pafrfa llevársela como tributo.

Pero no pudo ser...el tiempo dirá porque. Que hilos se movieron para que el partido sea la antítesis de todo lo que se había visto en el mundial.

Cae una gota de silencio en formato de lágrimas. En los jugadores, en el público, en la cancha , en su familia. No pudo ser.

El 10 no tiene mas para darnos. Nos dejó una carte de amor incondicional, agradeció  a la vida y a Dios por cada vivencia que tuvo. Pero el día del final, llegó.

El gran Capitan deja la mejor selección Argentina de los últimos tiempos. Su tristeza,es nuestra tristeza, su dolor, es el nuestro.

Su vacío, es la senzación que reproduciremos al infinito todos sus admiradores, de todas las edades, cuando en la cancha no se vea más su silueta, gambeteando sacando goles mágicos. Serán otros tiempos, otros momentos, otros jugadores. 

Pero hoy sólo podemos decir que su huella perdurará. Su enseñanza tambien. Paradojas de nuestro tiempo, en esta argentinidad que nos tiene acostumbrado a ser muchas veces injustos, no será anégdota, sino enseñanza de reciliencia, acordarnos que hubo una vez un joven rosarino que tenía pasión por jugar. Lo disfrutaba, se divertía, amaba el fútbol, pero algunos o varios no creyeron en él. Su potencial lo que quería regalar. Por pequeño, lo rechazaron varios clubes que desalentaron a su padre,  quien siguió creyendo, apostando. Un día se fue, a España que lo adoptó y concretó su sueño. Pasaron loa ños se sumaron balones titulos y gloria.

Al final de su carrera, el joven pequeñito se hizo gigante. Cuando se fue, decidió dejar la selección, pero su grandeza, como deportista o como hombre, se proyectó al mundo con una sombra tan grande que la pudo disfrutar el mundo entero.

Razones. El detalle.

 "Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados".

Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento. Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol.

Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar.

Gracias por todo el cariño de estos 20 años. Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro. Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera (en las buenas y en las malas, mucho más).

Gracias a mi familia por estar siempre, por acompañarme en este viaje tan hermoso pero difícil. Gracias a cada uno de entrenadores, compañeros y dirigentes que me tocó compartir. Me llevo recuerdos y momentos inolvidables vividos.

Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con ustedes. ¡Los quiero!

Gracias Dios por hacerme argentino.

¡Vamos Argentina!

*Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes.