LOCALES
07 de Agosto de 2026
Celebración de San Cayetano en Paraná. Una multitud peregrinó por el trabajo

La tradición procesión y la misa central por la celebración de San Cayetano reunió a numerosos fieles en Paraná. El arzobispo de la capital provincial, Raúl Martín señaló en la homilía: “Gastó con humildad su vida por los más necesitados, por los más pobres, por los más débiles, por los más frágiles”, registró AIM.

Con muestras de fe y emoción, familias, vecinos y servidores acompañaron la imagen de San Cayetano por las calles del barrio.

“Siempre podemos seguir esperando que de arriba nos ayuden, pero somos los primeros que podemos ofrecer, los primeros que podemos cambiar”.

“Esta tarde no vinimos a buscar algo mágico. Sí vinimos con la certeza de que para Dios nada es imposible y que Dios siempre y cada día en nuestra vida hace milagros”, sostuvo. Y amplió el concepto de milagro hacia situaciones cotidianas: “Milagro es estar vivo, milagro es tener a alguien en quien confiar y alguien que nos ama. Eso es también un milagro de cada día”.

“Si vos lo que le pedís a Dios a través de los santos, a través de María, de nada valdría esperar algo si vos no quisieras colaborar con eso que vos pedís”, recordó el arzobispo.

“Nuestra fe tiene que estar como acompañada de una actitud de nuestra vida, de nuestro corazón, de nuestra conciencia, de que Dios sabe que cada uno de nosotros tenemos algo para hacer, algo para dar”, explicó Martín.

“¿Qué tengo que hacer para tener la vida eterna? Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”.

“Hay tanto para hacer, ¿por dónde podemos comenzar? Y tendríamos que comenzar cambiando cada uno de nosotros”, sostuvo.

“Todos tenemos que empezar a colaborar en lo personal. Sí, tenemos que convertir, es comenzando por mí y no solamente esperando que de arriba nos vengan los cambios”.

“No en vano, el lema que ustedes eligieron para esta fecha es enseñarnos y ayudarnos, San Cayetano, a ser más humanos”, destacó Martín.

“Somos hermanos y, por lo tanto, tenemos cada uno de nosotros para poder ofrecer. Tanto tenemos para poder cambiar. Tanto podemos nosotros invitar a los demás y a contagiar esto que nos enseña a vivir San Cayetano”, manifestó.

San Cayetano había sido “un hombre de alguna manera acomodado” que, sin embargo, logró descubrir las dificultades de quienes lo rodeaban. “Decidió gastar la vida ayudando a los que más lo estaban necesitando y por eso se convirtió también para nosotros, en Argentina de una manera especial, en este santo de la Providencia”.

“Nuestra dignidad, así como el trabajo nos ayuda a sentirnos más útiles, más plenos, también cada uno de nosotros esto lo va entregando y regalando en el amor que profesamos”.

“Gastó con humildad su vida por los más necesitados, por los más pobres, por los más débiles, por los más frágiles”.

“No nos podemos quedar solamente con lo que nos falta”, manifestó.

“Tenemos tanto para agradecer a Dios, tenemos tanto para ofrecer a los hermanos para poder ir cambiando, tenemos tanto para poder ir construyendo una cultura del encuentro, cuando también tantas otras cosas nos vienen separando”, expresó.

“¿Qué podemos esperar? ¿Que de arriba nos vengan a solucionar los problemas, que cambien nuestro corazón mágicamente, que simplemente sea venir y plantearle a Cayetano para que interceda por nosotros a Dios para que nos cambie, cuando el Señor nos regaló un corazón a imagen y semejanza suya con toda la libertad para obrar tanto bien y tanto amor?”.

“La cultura del encuentro no viene porque venga un viento. Viene porque cada uno de nosotros, aunque nos parezca poco lo que podemos hacer, aportemos ese poquito que acerca corazones”, sostuvo.

El arzobispo utilizó el abrazo como una imagen concreta de ese encuentro. “Muchas veces cuando pensamos en un abrazo para decir un ‘te quiero’, no hacemos otras cosas que hasta físicamente acercar nuestros corazones”.

“Creo que en la vida de todos los días tenemos mucho de eso, acercar corazones porque tenemos mucho para dar. Sí es verdad que tantos dolores y tantas faltas también de otras tantas cosas, pero qué distinto sería el mundo si cada uno de nosotros pudiera ofrecer un poquito más”.

Sintetizó su mensaje en un pedido: “San Cayetano, ayúdanos, enséñanos a ser un poco más humanos”.

Fuente: De la Redacción de AIM