MEDIO AMBIENTE
30 de Julio de 2026
Las tierras en poder extranjero son un su mayoría sobre el Paraná.

Una investigación del Observatorio de Tierras da cuenta del crecimiento de los capitales privados extranjeros en el dominio inmueble en la Mesopotamia. En un informe al que accedió ERA Verde, se indicó que, mientras el Gobierno nacional y sus aliados busca aprobar en el Senado de la Nación el proyecto que denominaron “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada” que elimina –entre otros aspectos–, los límites a la compra de tierras rurales por parte de capitales extranjeros, los datos oficiales muestran que el proceso de extranjerización ya golpea con fuerza a un corredor estratégico del país: la cuenca del río Paraná. Entre Ríos, según los datos relevados, posee 247.000 hectáreas en manos de capitales foráneos en donde predominan los italianos, neerlandeses, españoles y franceses. Entre las actividades impera el uso por parte de “pools de siembra y los grandes actores financieros que hacen extractivismo con la agricultura”, apuntó un ex dirigente de la Federación Agraria Argentina.

 

Misiones, Corrientes y Entre Ríos —las tres provincias que se despliegan a lo largo de ese río, desde la Triple Frontera hasta el Delta— concentran algunos de los departamentos más comprometidos del país en materia de propiedad extranjera de la tierra. Así lo afirma el quinto informe del Observatorio de Tierras, una organización de docentes e investigadores nucleados en torno al Programa Interdisciplinario de Historia Agraria de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Mirador Interdisciplinario Latinoamericano de Políticas Agrarias. La agrupación de profesionales ve “con preocupación el problema de la concentración de tierras y su extranjerización”, por lo que se ha abocado a su estudio y concientización sobre la problemática.

 

En este orden, en un trabajo elaborado por Pablo Volkind, Matías Oberlin Molina, Julieta Caggiano, Gabriela Elias, Micaela Medero Larrosa, Maia Sol Ilutovich y Thomás Artopoulos, dató la preocupación en estadísticas y reflexión sobre números de las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos.  Se trata, señalaron, de “un mismo corredor y un problema común de soberanía”.

Sobre el análisis apuntaron que los datos exhiben “que la extranjerización de la tierra en la Mesopotamia argentina no se distribuye al azar: se concentra, con matices propios en cada provincia, sobre el corredor del río Paraná –una vía navegable estratégica, con acceso a mercados de exportación, recursos forestales e hídricos–. Si el proyecto que impulsa el Gobierno nacional avanza, nada impediría que ese proceso, que ya es intenso en departamentos como Iguazú, Ituzaingó, La Paz o Gualeguay, se profundice sin ningún techo legal y perdamos un recurso fundamental para nuestro desarrollo soberano”, alertaron.

 

ENTRE RÍOS: UN MOSAICO DE CAPITALES EUROPEOS

 

En lo que hace a la provincia de Entre Ríos, el estudio del Observatorio indicó que tiene un nivel de extranjerización del territorio menor a de las otras provincias, pero no por eso despreciable. Se trata de un 3,23%, unas 247.000 hectáreas. Allí el capital extranjero está repartido entre varias nacionalidades europeas y regionales: el uruguayo encabeza el ranking con más de 44.000 hectáreas, seguido por el italiano (40.700 hectáreas), el holandés (36.000 hectáreas), el español (34.600 hectáreas) y el francés (28.500 hectáreas).

Los departamentos con mayor extranjerización son La Paz (8,76%) y Gualeguay (8,57%), ambos sobre la cuenca del Paraná, seguidos por Concordia (5,68%) y Federal (3,78%), sobre el río Uruguay. De los 17 departamentos entrerrianos, seis tienen frente sobre el río Paraná: La Paz, Diamante, Paraná (Capital), Victoria, Gualeguay e Islas del Ibicuy —esta última, además, en pleno Delta—, mientras que Concordia, Federación, Colón, Gualeguaychú, San Salvador y Villaguay dan al río Uruguay.

 

El mapa de nacionalidades entrerriano también tiene su propia lógica territorial: en Concordia predomina el capital alemán (3.220 hectáreas sobre un total de 5.680), en Federal el italiano (más de 3.050 hectáreas sobre 3.780) y en La Paz y Gualeguay —los dos departamentos más extranjerizados— se reparten capitales holandeses, españoles y uruguayos, estos últimos históricamente vinculados a la compra de campos linderos con la frontera este de la provincia.

 

Juan Echeverría, exdirigente de la Federación Agraria Argentina e integrante de Bases Federadas, oriundo de Hernandarias (Entre Ríos), describió el mecanismo de desplazamiento que ya opera en su zona: “Los pools de siembra y los grandes actores financieros que hacen extractivismo con la agricultura van desplazando al pequeño productor de los campos que tienen alquilados. Hoy se está pagando en mi zona seis quintales fijos por alquilar un campo por un año y ya aparecen pools locales ofreciendo diez quintales”.

 

SIN LÍMITES

 

Uno de los principales argumentos con los que el oficialismo defiende el proyecto es, precisamente, que la apertura sin límites a la compra extranjera elevaría el valor de la tierra, en beneficio de sus propietarios. Así lo planteó el senador nacional Joaquín Benegas Lynch (LLA Entre Ríos), para quien un campo que hoy vale 2.000 o 3.000 dólares la hectárea podría pasar a valer 6.000 o 7.000 si se elimina el tope a la demanda extranjera. La contracara de este argumento radica en que el aumento generalizado del precio de la tierra no es una buena noticia para quienes no tienen tierra propia, sino que la alquilan o dependen de ella para producir. Cuanto más sube el valor del campo, más suben también los alquileres y más difícil se vuelve competir con los capitales extranjeros y los grandes grupos locales concentrados que pueden pagar precios que ningún productor familiar puede igualar. Es exactamente la dinámica que describe Echeverría con los pools de siembra en Entre Ríos, y que en Misiones tiene un capítulo propio: la presión sobre los pequeños productores de yerba mate, ya golpeados por la desregulación del mercado yerbatero que impuso el gobierno de Milei, que ante campos cada vez más caros y una competencia que no pueden afrontar quedan en un lugar cada vez más débil frente al avance forestal de gran escala. Lo mismo ocurre con los pequeños campesinos de Corrientes y Entre Ríos donde terminan expulsando a quien no puede pagar el nuevo precio, mientras beneficia a quien ya concentra la escala suficiente para vender o para comprar más.

 

Informe ERA verde

Observatorio de tierras.

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